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Un hermoso viaje más allá de la muerte (acerca de “El viaje de Tanaka” de David Cantero)

23 23Europe/Madrid junio 23Europe/Madrid 2015

“El viaje de Tanaka”, a pesar de su título, no es de ningún autor oriental, ni mucho menos de Murakami. El nombre de Tanaka no hace aquí referencia al entrañable abuelo de “Kafka en la orilla”, sino que es una mujer, Mei Tanaka, protagonista de esta delicada novela escrita por David Cantero.
Sí. Se trata pues de un autor español que, a mi juicio, ha logrado transmitir esa sensación de serenidad y armonía que me produce a mí la lectura de la mayoría de la literatura japonesa. A veces, incluso cuando se cuentan episodios duros y siniestros, siento que en los textos sigue prevaleciendo una atmósfera de armonía, como si todo fluyese más allá de lo agradable o desagradable, de lo bueno y lo malo. Es una armonía que integra también el conflicto, el desorden y el dolor como parte de la realidad. Los personajes, por supuesto, buscan su bienestar, su salvación, pero sin dramatismos ni tragedias internas.
“El viaje de Tanaka” es una novela dulce y delicada, con mucho de leyenda y de cuento de hadas. Sin embargo, a pesar de todo eso, no resulta empalagosa. Es de una lectura sencilla y tranquila, incluso en alguno de los momentos “violentos” y, a mi juicio, solo parece un poco demasiado “romántica” en el desenlace final, aunque he de reconocer que no desentona.
Además del tema del amor en todas sus facetas (filial, romántico, a la naturaleza, etc.), se presentan otros asuntos como la corrupción social, con los tejemanejes de la Yakuza y, especialmente, el problema del envejecimiento de la población y cómo se afronta este por parte de los propios ancianos, sus familias y el estado. La novela es una reivindicación de la dignidad de la vejez frente a un mundo que le quiere dar la espalda. Pero es una reivindicación alegre y esperanzada, como un luminoso canto a la vida.
Sin duda David Cantero también ha puesto otro protagonista omnipresente en la novela: la Naturaleza. Muy al gusto y la sensibilidad orientales, las plantas, los animales, las aguas, son la clave en muchos de los momentos fundamentales de la trama. Las fuerzas de la naturaleza, sus espíritus y sus leyes no son sólo un escenario, sino el motor y la energía que mueve todos los acontecimientos de “El viaje de Tanaka”.
No quiero desentrañar demasiado del argumento pero, a grandes rasgos se trata de la búsqueda que Mei Tanaka emprende a la muerte de su madre. Esta creía firmemente en una aldea legendaria, Yonsu, situada en las montañas de Hokaido, en un lugar casi inaccesible, donde viven -tal vez eternamente- unos cuantos ancianos que, tras haber sido abandonados en el bosque por sus familias, logran sobrevivir. La madre de Mei tenía un viejo plano de la zona y su sueño era ir allá. Muere de pronto y Mei se empeña en hacer realidad ese sueño, sea como sea, con pocas fuerzas, poco dinero y las cenizas de su madre en una mochila. Al mismo tiempo, se cuenta la Historia de un joven nacido en un prostíbulo de Tokyo, Kento, que termina metido hasta las cejas en la yakuza como asesino a sueldo.
Según transcurre la historia el ambiente cada vez es más mágico, como si a lo largo del relato la realidad más aparente, más conocida, fuera perdiendo fuerza poco a poco hasta desaparecer casi por completo. Se parte de un mundo conocido y previsible y se llega a otro mágico en el que, gracias a las leyes de una naturaleza pura y genuina, la muerte no es ley de vida. Los kodamas, los espíritus de los ainu, los espectros de los samurai, los monstruos como el gran oso asesino conviven en aquellas tierras, más allá de la tecnología y del progreso.
“El viaje de Tanaka” de David Cantero es una hermosa y agradable novela, con una trama atractiva y que te atrapa, no por su misterio, sino por su ambiente y su desarrollo. Da qué pensar y qué sentir, pero con serenidad, dulzura y esperanza.

Postdata: Además, por qué no decirlo, reconozco que para mí esta novela ha llegado en un momento muy especial. Como mei, añoro y siento muy cerca y presente a mi madre. Ella siempre me animó a escribir y leía todo lo que yo hacía con mucha ilusión. A ella le debo mi gusto por la literatura y el estar aquí sentada escribiendo.
Gracias mamá. Este es el humilde Yonsu literario que te ofrezco hoy.

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