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Fotones

4 04Europe/Madrid enero 04Europe/Madrid 2019

img_0271En Madrid, el sol invernal despliega una luz brillante y melancólica, que tiñe de notas decimonónicas todo lo que toca.

Tras los vídrios del balcón de madera de cuarterones, la luz de la mañana de enero transfigura la materia. Aquello que parece tener existencia, todos los objetos, quedamos descompuestos en una nube de fotones danzantes, que se extiende inmediatamente y en un instante ha transfigurado el universo.

En ese brevísimo momento de lucidez, de verdadera iluminación fotónica, el sol frío de enero es una estela de brillo, un enlace entre mundos y entre épocas.

El flexible tronco de una pequeña palmera, acariciado descuidadamente por unos dedos firmes de hombre, es el talle de una heroína romántica, que se pliega en si misma para apoyar la frente en el ventanal, soñando con un abrazo que sólo será posible dentro de más de cien años, en otro talle que, sin serlo, seguirá siendo el suyo.

Es un instante de claridad fotónica, de lucidez irracional, donde se comprende la verdadera esencia: la no dualidad. Las mujeres, las manos, la planta…somos remolinos de ideas, esperando a que algo o a que alguien nos dé vida. Esa vida tan aparente y tan efímera a la que nos aferramos con tanta fuerza todos los seres, los que nos movemos y los que nos arraigamos a la tierra: todos aquéllos que confiamos en nuestra existencia.

Sube de pronto el volumen de la música, y un hada anhelante da una nota de bellísima tristeza, para terminar de implorarle a la Luna una breve existencia de mujer, sólo para poder amar como tal. Una existencia que sería un inmenso don para esa apasionada Rusalka o para la pequeña palmera, que no puede besar las manos que la acarician.

Nubes de cientos de millones de soles se agitan vertiginosamente y componen un juego infinito de imágenes, de mundos que se superponen en un ilimitado juego de cajas chinas, de tiempos que se cruzan en puntos insospechados.

Tal vez hoy, en Madrid, en una luminosa mañana de enero, la atmósfera dorada del sol de invierno, como un relámpago, haya iluminado en la mente uno de esos puntos fugaces e irrepetibles.

(Enero 2008)

From → Budismo, Ecos, Espejismos

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