Se acaba agosto…
Se termina el mes de agosto. ¡por fin!
El verano me resulta cada vez más tedioso e irritante. Y este además ha sido especialmente terrible.
En estos meses parece que sobra tiempo para hacer y para pensar, pero lo que no hay es energía para aprovecharlo. Precisamente una de las cosas que más valoro es el tiempo y siento que cada verano lo malbarato. Se me escurre lentamente entre los dedos sin que sea capaz de darle forma a nada. Me siento culpable por no beberme los segundos que no volverán y, al mismo tiempo, estoy deseando que se vayan. Así que el verano me enloquece de inacción y rumiaciones.
Pero el verano ya se está pasando. Todo pasa muy deprisa desde hace unos años: lo bueno y lo malo. La dichosa impermanencia ha tomado velocidad y precipita cuesta abajo todo lo que impregna, que precisamente es eso: todo.
En medio de esa pasividad irritante y tórrida intento buscar un norte que siempre me ha sido esquivo. Tomo la madeja de mis pensamientos, de mis emociones, de mis anhelos, e intento hacer un ovillo con ella. Quienes tejemos sabemos que, antes de usar un hilo para crear algo con él, es necesario devanarlo cuidadosamente. La labor de devanar una madeja y convertirla en un ovillo práctico y manejable es muy delicada. Es bastante fácil que se enreden unas hebras con otras y que se organicen nudos monumentales, que a veces solo se resuelven cortando.
Por eso, para esa tarea de devanar siempre fue muy útil contar con la ayuda de otra persona que sujetase con las muñecas la madeja abierta, acompañando y a veces también guiando a quien está enrollando el ovillo.
Pues bien, me parece que esto mismo es práctico y necesario cuando estamos devanando la madeja de nuestra propia mente. Por bien que nos arreglemos, en ocasiones es muy importante contar con la ayuda de alguien que nos acompañe, nos guíe y, si es el caso, nos ayude a deshacer los nudos o cortarlos, si no hay más remedio.
Podría decir que este asfixiante verano me ha regalado algunas madejas para devanar y en ocasiones he tenido la suerte de encontrar con quien hacerlo. Sigo en ello porque he descubierto que las más antiguas tienen intrincados nudos que se han ido apelmazando por estar almacenadas en un rincón estrecho. No obstante, a pesar de todo, creo que se podrá hacer algo con ellas, algo se podrá tejer, pero primero tenemos que hacer el ovillo.
Agosto te ha traído el regalo de madejas a devanar y personas con quienes hacerlo… Pues yo diría que suena muy bien, Marimer, como la canción que acompaña este nuevo fruto que nos regalas. Gracias.
Me gustaLe gusta a 1 persona
¡Muchas gracias a ti! ☺️😘
Me gustaMe gusta
El cuarto ángel derramó su copa sobre el sol, al cual se le permitió quemar con fuego a la gente. Todos sufrieron terribles quemaduras, pero ni así se arrepintieron. Apocalpsis
Algunas cabezas tienen la mente tan liada que no hay devaneo posible. Quizá se pueda aprovechar la madeja para hacer alguna escultura de las que se hacen ahora
Me gustaLe gusta a 2 personas
¡Y que lo digas! A mí, de momento, no me da para mucho, pero estoy en ello.
Me gustaLe gusta a 1 persona
❤️💯👋🇪🇦
Me gustaLe gusta a 1 persona
😆🙏🏻
Me gustaMe gusta