Ir directamente al contenido

Algo sobre «El paraíso de las damas»

10 10Europe/Madrid agosto 10Europe/Madrid 2025

Hace unas semanas estuve leyendo «El paraíso de las damas» («Au Bonheur des Dames«), novela escrita por Émile Zola, publicada en 1883. se trata del undécimo volumen de la serie «Les Rougon-Macquart«, en la que el autor retrata la vida de una familia bajo el Segundo Imperio francés (1852-1870).

Dicho esto, paso a contar por qué me ha gustado a mí y qué he encontrado en ella para que me den ganas de dedicarle estas líneas, en medio de una tórrida tarde madrileña y venciendo una pereza terrible, que reconozco que va más allá de la excusa del calor.

Esta novela se centra en el auge de los grandes almacenes en París y cómo revolucionaron el comercio, afectando tanto a consumidores como a pequeños comerciantes. A través de esta historia, Zola analiza temas como el capitalismo, el consumismo, el papel de la mujer en la sociedad y el conflicto entre lo tradicional y lo moderno.

Tengo que reconocer que, desde que tengo uso de razón (cosa que últimamente dudo de si realmente ha llegado a suceder), los trapos y todo lo que rodea al mundo del diseño de moda han sido para mí una afición, un refugio y, a veces, casi una obsesión.

No quiero decir con esto que mi actitud haya sido la de ir corriendo tras de la moda, más bien mi interés iba dirigido a desarrollar mi creatividad en ese mundo. Como he contado en otras entradas del blog, tuve la suerte de ser hija y nieta de modistas, así que me pude permitir durante décadas diseñar mi ropa, elegir telas y complementos y crear mis propias tendencias, a menudo bastante “peliculeras”.

Pero, en fin, volvamos a la novela, que es más interesante que mi vida. En ella se cuenta la historia de la joven Denise Baudu, una huérfana normanda, que llega a París con sus dos hermanos pequeños en busca de trabajo. Su tío, Auguste Baudu, es dueño de una tienda tradicional de telas, pero está al borde de la ruina debido al auge de un gigantesco y moderno gran almacén cercano: «El paraíso de las damas».

Denise, pese a las objeciones de su familia, consigue trabajo allí como dependienta. A lo largo de la novela, la pobre Denise experimenta explotación laboral, celos y humillaciones de sus propios compañeros (sobre todo de sus compañeras, que ya sabemos lo “majas” que pueden llegar a ser…). Sin embargo, llega a ganarse el respeto de todos, no solo por su inteligencia, resiliencia y honestidad, sino porque hace frente a una situación bien difícil sin dejarse avasallar: el dueño quiere convertirla en su amante y ella, a pesar de sus sentimientos, no pasa por el aro, como era de esperar y como han hecho las anteriores “agraciadas”.

Octave Mouret, un empresario ambicioso y carismático, es el dueño del almacén, acostumbrado a ser lo que entendemos por aquí coloquialmente por “el rey del mambo”, fuera y dentro de “El paraíso de las damas”. Al principio solo se siente intrigado por nuestra heroína, de aspecto frágil e insignificante, pero casi sin darse cuenta llega a estar completamente cautivado por ella. Como todo tipejo machista y depredador, lo primero que le deja descolocado es la negativa de una cría pobre y no especialmente agraciada a responder a sus requerimientos. Mouret representa el espíritu del capitalismo moderno: es innovador, manipulador y venenosamente seductor. Para él las mujeres son objetos de los que aprovecharse económicamente o sexualmente: una alhaja.

A pesar de todo esto, yo diría que “El paraíso de las damas” es una novela optimista en lo personal e incluso en lo social. Denise, que representa la dignidad, la honestidad y los sentimientos puros y altruistas, llega a transformar a Mouret desde la raíz de su ser. Es sin duda el triunfo del amor sobre el mercantilismo.

Pero, claro está, la cosa no puede ser tan meliflua. Entre medias quedan muchos cadáveres en la cuneta, muchos fracasos y hasta alguna muerte, como la de Geneviève, prima de Denise e hija de Auguste Baudu, jovencita enferma de amor sin esperanza. Su tragedia va en paralelo con el mundo que se extingue, representado por la tienda de su padre o el pequeño establecimiento de bastones artesanos y paraguas, asfixiado por el monstruo del gran almacén, como si de una boa constrictor se tratara.

Estamos en lo de siempre: el pez grande se come al chico. Los pequeños comercios no pueden con los “cortesingleses” y ahora con el monstruo fantasmagórico de Amazon. Solo en el ámbito de los sentimientos, de lo personal, la pequeña sardinita se zampa al tiburón, poco a poco, a fuerza de constancia y bondad. ¡Qué bonito!

En resumen esta novela da para mucho, mucho, pero yo no tengo demasiadas ganas de seguir tecleando, así que aconsejo que se lea y se disfrute, porque da para reflexionar y para entretenerse mucho.

Los temas sociales y el trato de la mujer son muy interesantes, sin ninguna duda, pero yo he disfrutado como loca con las descripciones de la tienda que, en sí, ya es un personaje. Los cambios de decorado, las telas, los departamentos, la distribución de las prendas y demás mercancías son un derroche de color, sensualidad y dinamismo. Torrentes de encajes, cascadas de sedas multicolores, alfombras orientales de intrincados diseños, esculturas hechas de guantes y sombrillas abiertas como flores exóticas decorando el patio central… “El paraíso de las damas” es una orgía de formas, colores y texturas: lanas tristes y opacas, satenes brillantes, prendas de saldo y vistosos abrigos, todo está dispuesto para convertirse en una tentación adictiva y enajenante. Hasta un salón de lectura y una salita donde tomar un refresco o citarse discretamente con un nuevo amante; todo está dispuesto allí para entrar y no querer salir. Así que este paraíso es más que un espacio o un escenario, es un monstruo tan bello como terrible, que engulle a los que le aman y a los que le odian y se nutre de su sacrificio a partes iguales.

Está claro que Zola se tuvo que documentar muy, muy bien para llegar al grado de detalle y precisión en las descripciones de tejidos, confecciones y tipos de prendas y complementos. A mí, que siempre me las he dado de enteradilla en estos asuntos, me ha dejado nocaut.

Y, para finalizar, también os cuento que he visto por ahí que nuestro paraíso novelero está inspirado en el gran almacén, «Le Bon Marché», uno de los primeros grandes almacenes de París.

Bueno, ahora toca decidirse entre los “cortesingleses” y “amazones” o los pequeños comercios tradicionales. Siempre que puedo, yo me quedo con los segundos, así que el otro día pasé por Casa de Diego para comprarme una preciosa sombrilla.

Esta tienda de abanicos, bastones y paraguas resiste abierta desde 1823, sobreviviendo al acecho de los monstruos como un oasis para las damas y los caballeros que se acerquen a la Puerta del Sol.

***

7 comentarios
  1. Avatar de Víctor Fernández-Chinchilla
    Víctor Fernández-Chinchilla permalink

    Parece una historia muy optimista para ser de Zola que era más bien dramático por lo poco que lo conozco. ¿No tendrá tambien un final feliz?
    Lo que sí hacía era documentarse bien para sus novelas lo mismo nos da una lección de botánica que de la tremenda condición trabajo en las minas y, por lo que se ve, también se mete en el arcano más impenetrable del universo que son los trapos, las telas, vestidos y complementos.
    Más tarde pusieron secciones de ferretería y bar y ya es también el paraiso de los caballeros.
    Preciso comentario y preciosa sombrilla que, aunque no sea de encaje y seda, también incita a madrigales a media voz si es que el caballero español no se derrite antes.

    Le gusta a 1 persona

  2. Avatar de luperodriguezsantizo
    luperodriguezsantizo permalink

    Consigues crear interés por la novela, Marimer; además, a lo bien contado, aunque algunos asuntos no sean del interés del lector, ¿quién se puede resistir?

    El paraíso de las damas es un título elegante, así como la ilustración de la cubierta y tu cuca sombrilla.

    La música de Radio futura contrasta que no veas 🙂 Por si a alguien le tienta deslizarse por lo melifluo…

    ¡Gracias por tan estupenda reseña!

    Le gusta a 1 persona

    • Avatar de marymer de Chamberí

      ¡Gracias, Lupe! Te agradezco mucho que lo hayas leído y que lo comentes. Me alegro mucho de que te den ganas de leerla. En cuanto a la música, estuve dudando entre Radio Futura o «La mazurca de las sombrillas» de «Luisa Fernanda». ¡Ahí es nada la diferencia! Seguramente habría sido más armonioso colocar la segunda, pero me dio el punto ochentero. Te dejo el enlace de la mazurca y así eliges: https://www.youtube.com/watch?v=b4wOGDNN3VA

      Le gusta a 2 personas

  3. Avatar de luperodriguezsantizo
    luperodriguezsantizo permalink

    Me gusta la mazurca, y este verso: «Ay, ¡qué zaragatero es usted!».

    Gracias, querida.

    Le gusta a 1 persona

  4. Avatar de José Antonio Astasio Toledo
    José Antonio Astasio Toledo permalink

    Gran novela y gran escritor. A mí la minuciosidad de descripción de los productos de la tienda también me recordó mi sensaciones en tiendas de ropa, aunque no soy un gran amante de ir de compras, y trajo a mi memoria olores de ropa limpia, ropa ordenada, y recuerdos de los rollos de tela desplegados en mostradores. Por cierto, participé en una tertulia sobre esta novela y compartí también la misma canción de Radio Futura. También me recuerda esta novela algunos de los grandes anuncios de El Corte Inglés como aquellos con lemas Tales como Tampoco pido tanto o Quiereteme.

    Le gusta a 2 personas

    • Avatar de marymer de Chamberí

      ¡Muchas gracias por leerlo y por tu comentario! Desde luego que los actuales «cortesingleses» de turno no han inventado nada, por lo que se ve en esta novela. A mí me ha recordado también muchas mañanas en Pontejos con mi madre y muchas horas de elegir paños sobre mostradores de madera con la marca del metro. Tengo que reconocer que el mundo de los entredoses, los vivos, las nesgas, las cinturillas y queé se yo más me encantan. Soy una modistilla de corazón, por eso me tira tanto San Antonio

      Me gusta

¿Qué te sugiere?