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Algo sobre «Luna llena » de Aki Shimazaki

25 25Europe/Madrid enero 25Europe/Madrid 2024

Ya había leído otras novelas de Aki Shimazaki. “El quinteto de Nagasaki” y “Azami” también me gustaron mucho y las aconsejo vivamente, pero “Luna llena” ha llegado justo en su momento. Mi madre decía que más vale llegar a tiempo que rondar cien años y esto es lo que le ha pasado a esta novela conmigo, que me ha conquistado.
Estos días andaba yo pensando en que los sentimientos y las emociones son como las semillas, por mucho que las entierres (y precisamente por hacerlo) se transforman y vuelven a la luz convertidas en otra cosa, pero que uno la mayoría de las veces sabe muy bien de donde surgen. No son nada nuevo.
Los artistas, los verdaderos artistas, de semillas tóxicas y dañadas hacen surgir especímenes hermosos y extraños, evocadores de un origen oscuro que arranca de la profundidad de los secretos de la mente.
Me parece que por mucho que enterremos bajo un apretado manto de vergüenza y control nuestras emociones y nuestros sentimientos, por capas y capas que les pongamos encima de disimulo y silencio, se abren paso regadas por las corrientes profundas de lágrimas no vertidas y algunas gotas de aquellas que caen a solas.
Estas cosas pensaba yo estos días, cuando comencé a leer “Luna llena”. En esta novela breve los recuerdos enterrados se abren paso en el presente a través de la mente de una anciana con Alzhéimer. Así escrito y dicho suena como algo dramático y triste, pero lo cierto es que no es así en absoluto. Entre otras cosas, en esta novela la vejez, la enfermedad y la discapacidad se tratan con dignidad y sin papanatismo ni ñoñería.
Pero, a lo que iba, en “Luna llena” los recuerdos vergonzosos y culpables enterrados en la mente de Fujiko, que es la señora con Alzhéimer, surgen precisamente cuando esa mente deja de estar ocupada en mantener la pantomima de una vida apacible y convencional.
Fujiko había mantenido a raya sus emociones y sus secretos del pasado, pero ahora estos cobran fuerza y salen vivamente a la superficie. Para mostrarlo Aki Shimazaki recurre a la metáfora de las cigarras. Por lo que se ve, las larvas de estos insectos pueden llegar a vivir hasta diecisiete años bajo la tierra, hasta que maduran, salen a la superficie y viven unas pocas semanas para ligar, lanzar otras larvitas a la tierra y empezar de nuevo. Es decir, los mecanismos de represión y control de Fujiko se rompen con el Alzhéimer y otra verdad que estaba oculta se abre paso a la luz del día.
¿Pero quién es Fujiko? Pues es la señora Niré, esposa de Tetsuo. Los señores Niré son una pareja de ancianos que viven en una acogedora residencia en una pequeña ciudad desde hace siete años porque a Fujiko se le declara esta enfermedad. Su hijo menor, Nobuki les busca este lugar para que puedan estar atendidos en un ambiente de respeto y seguridad.
Pero la vida no se para y no se vuelve apacible solo por estar en un entorno que sí lo es, así que un encuentro casual con el nocturno número 20 de Chopin en una actividad cultural de la residencia y un programa de televisión de difusión de la música clásica sacan a la superficie de la mente de Fujiko los recuerdos de un encuentro de pasión que cambiará por completo la idea que Tetsuo ha tenido de lo que fue su matrimonio y su familia.
En “Luna llena” la supuesta mente enferma de Fujiko es la que sana el presente. Tetsuo tiene que enfrentarse a que tal vez su querido hijo Nobuki es fruto del encuentro de su mujer con un famoso director de orquesta y que ella ha vivido triste y desencantada porque sabía que él tenía una amante desde antes de su matrimonio.
Leyendo esto cualquiera podría pensar (yo misma lo haría) que se trata casi de un folletín sin más. Pero no es así en absoluto. Creo que en la literatura está ya todo contado y lo importante es cómo se hace y la trascendencia que se le da. Aki Shimazaki construye un mundo sencillo y real, donde es posible romper el silencio estridulando insistentemente como lo hacen las cigarras cuando llega su momento.
La música de Chopin y las canciones tradicionales japonesas son la banda sonora que ambienta toda la novela. En concreto hay una pieza dedicada a las cigarras que es el auténtico leitmotiv de la historia y que Fujiko canturrea muchas veces:
“semi, semi, semi, ?dónde te ocultas?
Después de tantos años bajo tierra,
sólo te quedan unas semanas al aire libre…”

Tetsuo, como “semi” (“cigarra” en japonés), tiene que cambiar de piel y extender sus alas ante una situación nueva. Fujiko cree que él es su novio, al que ha conocido en un “miai” tradicional.
Al señor Niré solo le queda la opción de aceptar la nueva situación, la distancia que está poniendo ahora entre ellos su “prometida” Fujiko. Detrás de todo esto lo que se vislumbra es la importancia de un amor verdadero que tiene que sobreponerse a la vergüenza, las mentiras y la decadencia vital.
La trama es sencilla pero de ninguna manera aburrida. Los personajes están muy bien trazados y ocupan su papel sin estridencias. “Luna llena” es una novela corta que da para pensar largo rato acerca de nuestro miedo a la verdad.
En fin, en forma de larvas de “semi” o de semillas dañadas las emociones y los recuerdos acaban por madurar y salir volando o brotando. Aki Shimazaki los ha convertido en cigarras estridulantes para que no tengamos más remedio que escucharlos.

10 comentarios
  1. Avatar de orededrum
  2. Avatar de marymer de Chamberí

    ¡Me alegro mucho! Espero ese comentario acerca de la pantomima en las Cortes. Estoy segura de que va a ser más que interesante.

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  3. Avatar de marymerfan
    marymerfan permalink

    Tal y como lo cuentas, dan ganas de ponerse a leerla ahora mismo. Me ha encantado tu reflexión sobre los secretos que todos nos llevaremos a la tumba… O no.

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    • Avatar de marymer de Chamberí

      ¡Qué bien! Me alegro de haberte despertado el interés por esta novela. si la lees, espero que te guste. Muchas gracias por lo que dices de mis reflexiones acerca de los recuerdos y las emociones secretas. Como Fujiko, lo mismo dejan de serlo en un descuido… ¡Quién sabe lo que nos espera!

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  4. Avatar de Lupe
    Lupe permalink

    Como a otras personas que comentan tu entrada, me dan ganas de leer la novela «Luna llena».
    Además de eso, me he quedado prendada de la dulzura, la delicadez y la fluidez del nocturno de Chopin.
    Esta entrada ha coincidido con la luna llena real de estos días.
    Gracias por las dos propuestas, amiga querida.

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    • Avatar de marymer de Chamberí

      ¡Gracias a ti por tu comentario! Me alegro mucho de que te haya interesado y de que disfrutes del nocturno de Chopin. a mí me encanta.

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  5. Avatar de sumiresumiresumire

    Semi san, semi san.

    Doko ni iru no?

    Lo de «viven unas pocas semanas para ligar, lanzar otras larvitas a la tierra» me ha encantado. Omoshiroi desune! itsumo arigatou, konkai mo totemo sukidesu.

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  6. Avatar de Lupe
    Lupe permalink

    Recién leída esta novela, aparentemente tan sencilla, tengo la sensación de que el protagonista es más él, que ella. El que cuenta la historia es Tetsuo quien, a raíz de una serie de datos que va conociendo de la vida de Fujiko, tiene que afrontar un montón de cosas. Él ha sentido una gran admiración por su esposa porque se hizo cargo de sus padres cuando eran viejos y ha sido una madre abnegada. Sin embargo, él cree que no tenían mucho en común, que no compartían aficiones, y añora ser una pareja más unida, como otros residentes. Quizá las razones del desconocimiento de su esposa han sido su dedicación al trabajo y la falta de comunicación con Fujiko, se me ocurre.

    Recién ahora él viene a enterarse de que su mujer pensó en separarse de él, de que estaba al tanto de que él tenía una amante, de que ella tuvo una aventura que le contó a una amiga, que su único hijo varón quizá no sea su hijo biológico, que ella se planteó abortar… y de más cosas, algunas de las cuales son un duro golpe a su ego. Y esto es un punto a favor de Tetsuo, porque, aunque no sin esfuerzo, lo admite y asume, digamos.

    ¿Y qué es de Fujiko? Pues ella, a pesar del Alzhéimer, es una mujer con un corazón enorme que le ofrece a Fujiko una segunda oportunidad de amarla. Gracias a la enfermedad, un Tetsuo anciano le ofrece a una muchacha en la flor de la juventud…

    «Sin pensarlo, levanto mi sábana:

    -Venga aquí, Fujiko-san.

    De pronto, le brilla la mirada. Su expresión es la de una muchacha en la flor de la juventud. Se desliza torpemente bajo mis sábanas y hunde la cara en mi cuello. La estrecho entre mis brazos. Permanece inmóvil. Le acaricio suavemente su cabello gris. Cierra los ojos. Le corren lágrimas por las mejillas. Le susurro al oído:

    -Fijemos la fecha de boda.

    Asiente con la cabeza y duerme».

    Atención es amor. Gracias por este espacio para leerte y para compartir, amiga.

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    • Avatar de marymer de Chamberí

      Muchas gracias por tu comentario tan interesante y tan extenso. Me alegro mucho de que la novela te haya gustado. Como dices, es aparentemente sencilla, pero trata asuntos de gran profundidad. es un placer poder compartir estas impresiones. ¡Gracias!

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