Ir directamente al contenido

Vuelve «Antes de que se enfríe el café»

12 12Europe/Madrid septiembre 12Europe/Madrid 2024

Volver al pasado o viajar al futuro es Un asunto más que corriente en la ciencia ficción o en el realismo mágico. Pero en “Antes de que se enfríe el café” de Toshikazu Kawaguchi los viajes en el tiempo no son lo verdaderamente importante, sino un medio para mostrar algo más trascendente de la realidad.
Esta novela casi podría ser una obra de teatro en cuatro actos. La escena no se mueve de una pequeña cafetería, “Funikuri funikura”, situada en un sótano de Tokio, donde nunca llega la luz del día y donde es difícil saber en qué momento se está porque hay tres relojes, cada uno marcando una hora diferente. Pasadas algunas páginas descubrimos que solo el del centro da la hora real. Aunque… ¿cuál será esa hora?
Funikurí Funikura se fundó al principio de la era Meiji, así que lleva funcionando desde la segunda mitad del siglo XIX, y parece que en ella han cambiado muy pocas cosas. Su nombre se lo debe a la alegre canción napolitana “Funculí funiculá”, compuesta en 1880 para celebrar el primer funicular que subió al Vesubio.
A pesar del nombre, Funikuri Funikura no parece un lugar ni alegre ni luminoso. Se trata de un espacio que se dibuja como un lugar casi fuera del tiempo, hasta del atmosférico, porque se hace hincapié en que, a pesar del calor sofocante del verano tokiota, sin más que un ventilador de techo, en la pequeña cafetería se está bien.
El espacio se describe con todo detalle, como decía, parece la indicación de una puesta en escena: una pequeña barra con solo tres taburetes y otras tres mesas con dos sillas cada una. A la puerta de entrada se accede tras bajar unos escalones y hay una campana que avisa de la llegada de cualquiera que pretenda entrar.
El escenario a mí me recuerda a “A Puerta cerrada” de Sartre. Los relojes marcando horas extrañas y la luz siempre artificial y mortecina, que da a todo un tono sepia, como de foto antigua, me lleva a aquel espacio cerrado donde tres personajes se las tienen que ver con sus pasadas vidas y con su presente muerte.
Sin embargo en “Antes de que se enfrié el café”, aunque también hay normas fijas como en “A puerta cerrada”, los personajes no están condenados, sino todo lo contrario. El ambiente atemporal y mágico les permite volver al pasado o viajar al futuro para tener un presente abierto.
Hace un momento hacía referencia a las normas. Pues bien, para viajar en el tiempo en Funikuri Funikura solo hay una silla en la que la mayor parte del tiempo hay sentada una mujer vestida de blanco leyendo una novela. La cosa es que la lectora es un fantasma que, por no respetar las normás del viaje en el tiempo, se quedó ahí atrapada. Solo una vez al día se levanta para ir al baño y, entonces, es cuando otra persona puede sentarse en la silla mágica.
¿Y cuáles son las normas?
La primera es que solo puedes encontrate con alguien que haya estado o vaya a estar en Funikuri Funikura.
La segunda es que no puedes moverte de la silla.
La tercera es que podrás estar allí mientras el café esté caliente y debes beberlo antes de que se enfríe porque, si no, te conviertes en fantasma y quedas atrapado.
La cuarta es que nada del presente va a cambiar con esa visita.
Y la quinta es que cada persona solo puede viajar una vez.
En fin, con tantas reglas y sin poder cambiar nada…. ¿para qué correr riesgos?
Bueno, en primer lugar solo por como se describe a la barista Kazu sirviendo el café de marras, dan ganas de intentarlo. La delicadeza del contraste de colores entre la plata de la jarrita y la bandeja con la fina taza blanca llenándose de humeante y aromático café de Etiopía la transportan a una a esa silla y a pensar qué mal podría pasar.
Y lo cierto es que en la novela no pasa nada realmente malo, sino lo normal de la vida: la enfermedad, la pérdida, el amor, la muerte, los anhelos…
Como decía, “Antes de que se enfríe el café” parece una obra de teatro, concretamente en cuatro actos. Hay cuatro historias que se reviven y se “resuelven” con tres viajes al pasado y uno al futuro.
Como sabemos, el presente de ninguna de estas cuatro historias va a cambiar a causa del viaje, pero sí la percepción de cómo podrían haber sido las cosas y de cómo poder afrontarlas.
Tal y como decía al principio, la aventura no es el pequeño viaje en el tiempo, sino la vida misma, el propio futuro que se ve de otro modo después de sentir el pasado en esos minutos preciosos, antes de que se enfríe el café.
Por momentos esta novela está cargada de emoción contenida, de tristeza y de confusión, pero sobre todo esto prevalece un sentimiento de posibilidad, de apertura.
“Antes de que se enfríe el café” es una invitación a vivir y a aprovechar el amor de quienes tenemos cerca, porque todo, absolutamente todo, es efímero, como el aromático humo de una taza de café caliente.
Ahora que ya va entrando el otoño, siempre echo de menos tener algo que mantenga caliente mi taza de té o de café. ¡Se enfría tan deprisa! Pero… En fin…. Tendrá que ser así. No obstante, como yo siempre tomo café de Etiopía, voy a ver si logro en la cocina de casa arreglar un rinconcito por donde escapar hacia algún momento secreto. No sé… Eso sí, con mucho cuidadito de volver antes de que se enfríe el café.

11 comentarios
  1. Avatar de Víctor Fernández-Chinchilla
    Víctor Fernández-Chinchilla permalink

    El ambiente gótico que se respira es muy sugerente, pero hay algunas preguntas. ¿Hay que reservar para ocupar esa mesa? ¿Hay lista de espera? ¿Te ponen algo para mojar con el café? Si se moja algo se enfría más deprisa. Supongo que por lo menos a la fantasma si le darán un churrito. ¿Se puede pagar con tarjeta? De la propina en Japón no hay que preocuparse.
    En invierno supongo que te harán una rebaja porque la atracción durará menos. ¿Si por descuido te quedas atrapado se libera el anterior fantasma? ¿Y si te gusta la experiencia se puede hacer trampa, soplar para que se enfríe rápido y quedarte allí a propósito?
    La novela tiene una pinta estupenda y, como todas las que juegan con el tiempo, un montón de posibilidades de interpretación.
    Gracias por descubrirnos cosas tan sugerentes

    Le gusta a 2 personas

  2. Avatar de Víctor Fernández-Chinchilla
    Víctor Fernández-Chinchilla permalink

    Se me ha olvidado preguntar si hay que pagar el café por adelantado, por si las moscas…

    Le gusta a 1 persona

    • Avatar de marymer de Chamberí

      ¡Madre mía! ¡Qué preguntón! Te aconsejo que leas la novela porque no sé si este espacio me dará para tanto…

      Empezando por lo de pagar, lo hacen en efectivo y, aunque todo es de muy buena clidad y muy cuidado, no es caro. Es más, el dueño, Nagare, no cobra los extras y sí que da alguna cosilla para picar en algún momento. Eso sí, nunca para los viajes ni para la fantasma, que bastante es que le dan el cafelito de gratis.

      Desde luego no se paga por adelantado. es un sitio muy de casa.

      En cuanto a que se enfríe antes según la época del año, como decía, esta cafetería parece estar fuera del tiempo, incluso del atmosférico.

      La silla mágica no se puede reservar porque hay que esperar a que a la fantasma le dé la gana de levantarse. alguna impaciente ha intentado moverla, pero en esos casos lanza un maleficio y la cosa se pone fea.

      En fin… yo no te aconsejaría que soplaras y te dejaras el café sin beber porque te quedas enganchado no sé dónde y tendrías que pelearte por la silla con la otra fantasma que, la verdad, tiene bastante mala leche.

      Espero tu reseña en «El aposento de los libros» cuando lo leas.

      Le gusta a 2 personas

  3. Avatar de fmendez9b4cead581
    fmendez9b4cead581 permalink

    Me encanta la reseña.

    Las inquietudes de Víctor, muy legítimas.

    Le gusta a 2 personas

  4. Avatar de fmendez9b4cead581
    fmendez9b4cead581 permalink

    Me encanta la reseña.

    Las inquietudes de Víctor, muy legítimas.

    Le gusta a 1 persona

  5. Avatar de Víctor Fernández-Chinchilla
    Víctor Fernández-Chinchilla permalink

    A ese café le echan algo más que azúcar

    Le gusta a 1 persona

  6. Avatar de marymerfan
    marymerfan permalink

    El viaje ¿es en «funiculá» o es teletransportación estándar?

    Puestos a preguntar…

    Estupendo comentario. Me has destripado un poco el tema, pero las instrucciones de uso me van a venir muy bien.

    Le gusta a 1 persona

    • Avatar de marymer de Chamberí

      Bueno, el viaje es más bien una «humidificación» del viajero, que se «derrite» en el aroma del café de Etiopía. Le he dado unas cuantas vueltas a lo del funicular y, la verdad, no le pillo la simbología, y eso que ya sabes tú por experiencia que los de nuestro gremio le encontramos conexiones a los cables más cortados…

      Por otra parte, no acepto la «acusación» de destripar nada, porque de la trama de las cuatro historias no he dicho ni media.

      En todo caso, ¡Gracias por leerlo y por comentarlo! Me da mucha alegría tenerte por aquí.

      Me gusta

  7. Avatar de POETAS EN LA NOCHE

    Qué hermoso y profundo relato. Antes de que se enfríe el café parece recordarnos que el tiempo, aunque rígido y lleno de reglas, siempre guarda espacio para el aprendizaje y la reconciliación. Esa idea de viajar no para cambiar el pasado, sino para reinterpretarlo y encontrar una nueva manera de afrontar el presente, es un regalo lleno de sensibilidad y posibilidad. Me encanta cómo incluso lo cotidiano, como una taza de café, puede transformarse en un portal para entender mejor nuestras emociones y conexiones con los demás. Sin duda, un libro que invita a reflexionar sobre lo efímero y lo esencial.
    Un abrazo🌷

    Le gusta a 2 personas

Replica a Víctor Fernández-Chinchilla Cancelar la respuesta