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«Cierre temporal» (este cartel está ya viejo)

17 17Europe/Madrid enero 17Europe/Madrid 2013

Este anuncio llega un poco tarde. Lo normal hubiera sido colocarlo aal cerrar y antes de volver a abrir, pero es que mi “cierre temporal” no ha sido premeditado.

Podría aventurar y detallar algunos porqués, pero no lo considero importante. Todo podría resumirse en que en esta última temporada me he sentido cansada y desbordada, no por ninguna causa objetiva o material, sino por los ires y venires de las mareas internas, que a veces son un auténtico mareo.

Sin embargo, tengo que reconocer que la Navidad es un factor externo que no me ayuda nada y el invierno es mi época de mayor inacción. Tengo biorritmos estacionales –como otros muchos bichos, creo que la mayoría-, y la mente y el cuerpo me piden hibernar; lo que pasa es que, claro, el reloj de fichar no hiberna, aunque hay que reconocer que con el frío funciona peor.

Ahora que lo pienso, lo mismo el sistema de control de asistencia implantado en nuestro centro de trabajo es un coadyuvante clandestino a la hibernación de los trabajadores. Me explico: hace unos años instalaron un reloj de fichar que nos identifica cuando colocamos la yema del dedo encima de una lente. En principio esto tuvo sus más y sus menos, porque se decía que la empresa no tenía derecho a tomarnos las huellas dactilares para fichar. Sin embargo, se nos explicó muy amablemente mediante una nota que este no era el caso. Parece que el tal equipo detecta la temperatura del dedo, la forma, etc. Esto, obviamente, no se lo creyó nadie, pero lo mismo hasta es verdad, dado que, en invierno, cuando llegas de la calle con los deditos congelados, el reloj “ni cruje ni muge” cuando apoyas la yema.

Tal vez esto, lejos de considerarse una adversidad, debería verse como uno de los recursos que el Universo pone en marcha para que se cumpla un sofisticado plan cósmico destinado a la hibernación de los seres condenados a no hacerlo.

A veces las cosas más sencillas son elementos claves para el desarrollo del plan trazado para nosotros. O al menos esto es lo que algunas personas creen. Por ejemplo, si en casa tienes una de esas rachas de las que te recuerdan “La rebelión de los electrodomésticos” de Alaska y los Pegamoides, alguien te puede salir con que esa situación surge para que tú aprendas algo.

Esta teoría de la causalidad dirigida tiene mucha aceptación entre algún sector de la población con tendencias “alternativas”, que parece calmarse con ella ante el caos y la mala uva de otros. Tengo que reconocer que a mí no me funciona o, mejor dicho, no me funcionaba, pero ahora mi reflexión sobre nuestro sistema laboral de control de asistencia y su relación con mis biorritmos estacionales me está haciendo plantearme un nuevo modo de contemplar la causalidad dirigida, a pesar de lo mucho que esta me inquiete. Porque… ¿Quién la dirige?… ¿Por qué?… ¿Para qué?… ¿Qué es lo que hay que aprender en cada caso y quién hace el examen para ver si ya te lo sabes?… ¿Otra vez un dios?… ¿Y para esto me he metido yo a buscar otras filosofías de vida, para acabar llegando a la de la iglesia de la esquina?

En fin, dejémoslo estar. En resumidas cuentas, la cuestión de hoy es que el cierre temporal ha dado a su fin, a pesar del invierno, de los biorritmos y del reloj de fichar.

http://www.youtube.com/watch?v=oQ-Yepa3-p4

From → Espejismos

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