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Se equivocó la polilla, se equivocaba

17 17Europe/Madrid julio 17Europe/Madrid 2014


En el juego de luces y sombras que es la vida nos lanzamos como polillas necias hacia la luz, aunque nos quememos en ella, y huímos de la sombra, de lo oculto, de lo que no sabemos qué esconde porque nos da miedo. Y esto seguramente es la peor opción -si se pudiera llamar así a un impulso irracional de atracción-, porque en lo oculto de las sombras está la respuesta y la solución a los miedos, al miedo de los miedos, al miedo a la aniquilación y a la muerte. Las tradiciones esotéricas más importantes lo han dicho de muchos modos y con alegorías diferentes: sin pasar por la sombra no se puede llegar a la verdadera claridad, la que no quema y a la que no se llega por la huída hacia un reflejo alucinado, escapando de las sombras, sino mediante la voluntad y la consciencia.
Hace poco alguien, tras muchos años de silencio mutuo, me preguntaba qué me había pasado en estos años y qué me gustaría que me pasase. Realmente no es una pregunta tan extraña, pero a mí me dejó perpleja, sin saber de entrada muy bien por qué. Tras reflexionar sobre ello, me di cuenta de que el problema para mí estaba en la formulación de la pregunta. Yo no veo mi vida como algo que “me pase” sino como algo que yo construyo. No se me pasa ni por la imaginación pensar en “¿Qué quiero que me pase?”, sino qué quisiera hacer o, como mucho, como quisiera que transcurrieran las cosas para poder interactuar con ellas.
Agradezco mucho la pregunta -como diría un cortés entrevistado- porque me ha dado ocasión de reflexionar acerca de cómo siento lo que podría llamar “mi vida”, esa construcción mental hecha de recuerdos y ensueños, ya que habitualmente no me ocupo en esos pensamientos, sino que me limito a vivir, a intentar mantenerme consciente y presente, y en eso se me va ya mucho espacio mental.
es decir, tal vez me ocupo poco del análisis de la visión de conjunto de “mi” vida, seguramente porque hace tiempo que no creo mucho en ella. No obstante, si tuviera que dar un veredicto, podría decir que estoy satisfecha con como me siento y con lo que hago, lo que no significa que me abandone a la autocomplacencia, sino más bien que no vivo en desacuerdo con la dirección básica que he tomado.
Esa dirección no debería ni acercarse a la llama de la vela, no obstante, a veces su atracción es tan fuerte que desvía el rumbo. Mi objetivo real es atravesar las sombras y llegar a reencontrarme, identificarme con la/”mi” claridad mental.

https://marymer.wordpress.com/2017/02/12/sanagi-haiku/?preview_id=716&preview_nonce=4db96f4c61&post_format=standard&_thumbnail_id=-1&preview=true

From → Budismo, Espejismos

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