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Domingo por la tarde

22 22Europe/Madrid enero 22Europe/Madrid 2023

un bar sin música,
conversación de ambiente,
luz cenital
y el placer de aburrirse
la tarde del domingo.

En Madrid las tardes de domingo ya no tienen ese tinte melancólico que tenían antes. La dichosa gentrificación ha hecho prácticamente indistinguibles los sábados, bullangueros y ruidosos, de los modestos y retraídos domingos, que eran el ocaso de la semana. Y, claro está, sin ocaso tampoco hay amanecer.
La sobreestimulación de este mundo en el que vivimos ahora no permite tales bajones. Todo tiene que ser cada vez más brillante, más ruidoso, más colorido, más electrizante y esto es agotador para la mente y para el cuerpo. Por eso aquellos domingos por la tarde en los que uno sentía en final de la semana como un suave languidecer perezoso y aburrido han tenido que rendirse al imperio del “logro de objetivos”. Desde que hasta los enamorados “se embarcan en un proyecto común”, como auténticos “emprendedores afectivos”, el coqueteo frívolo y la seducción artística van de capa caída: definitivamente son un esfuerzo innecesario.
Pero, contradiciéndome a mí misma, resulta que sí, que todavía quedan rincones de esos que conservan los domingos por la tarde un tono dulce y triste. No hace mucho descubrí un bar así, en pleno Malasaña, donde parecería imposible tal rareza: nada de música, tres o cuatro mesas ocupadas por amigas conversando sin estridencias, luz cenital y ausencia de la última moda en decoración “pijo-vintage”. Como no soy buena (y me temo que nunca lo seré) no diré aquí donde está. No obstante, no soy completamente inmune al soborno… Por seguir contradiciéndome, habrá que rentabilizar de algún modo el hallazgo. ¿Y si después de tanto rollo me hago emprendedora?

6 comentarios
  1. Lupe permalink

    ¡Qué hermosa música para escuchar tranquilamente! Solo escuchar, no como se suele hacer, tenerla de fondo mientras se hace algo. Como dice dice un yogui: doing, doing, doing… hasta died, cansados, claro, de tanta actividad. Vivan los momentos de holganza y descanso, solos o en compañía.

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  2. Víctor Fernández-Chinchilla permalink

    ¡Ay! Los tiempos cambian. Madrid se está convirtiendo en un ruidoso parque temático invadido por turistas y van quedando pocos lugares públicos en los que se pueda uno recoger consigo mismo. Desparecieron las tertulias tan famosas en los cafés madrileños. Los bebedores de absenta de Degas, o de chatos de vino, que es más madrileño, o de güisqui, tienen que refugiar ahora su soledad en sus pisitos. Los locales son caros, los fondos buitre −que yo llamaría, más bien, fondos hiena− o grandes multinacionales y franquicias, que son los dueños de la inmensa mayoría de los del centro, quieren ganar dinero y no van a tener un local para que tú, a solas o con algún decadente que conozcas, estéis languideciendo contemplando las musarañas o escuchando la anodina conversación de la camarera con un cliente, de las dos abuelas que meriendan en la mesa de al lado o de la señora que lleva una copa de más en el cuerpo y habla sola o con quien la quiera escuchar.
    Ahora todo tiene que ser éxito, diversión y ruido bullanguero. Los triunfadores nos están comiendo el terreno.
    ¡Pero qué bien escribes! Precioso tanka y preciosas y compartidas reflexiones.

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  3. Fernando permalink

    Me ha encantado el escrito y, además,no podría estar más de acuerdo con todo.
    El yin y el yan, el renacer necesario… y la estulticia del postureo actual.

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  4. Cuando vengas por Madrid, chulón mío, te lo enseño.

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