cielo y tierra
En la ladera
torrenciales corrientes.
Cumbre anunciada.
Tú, infinito Cielo,
yo, sólo Tierra.
Y otra vez vuelvo a revolver en el cajón de la almohada y a encontrar un antiguo poema de amor, escrito ni se sabe cuándo. Y enlazando tanka e imágenes, como se enlazan en una danza erótica el yin y el yang, el cielo y la tierra, lo oculto y lo superficial.
Nada más amoroso que eso que va más allá de las personas, de los sexos y de los encuentros, ocasionales o duraderos, da lo mismo.
Unión de aparentes contrarios. Solo aparentemente opuestos. Solo aparentemente contrarios, solo aparentemente distintos siquiera.
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